viernes, 27 de noviembre de 2009
27.11.2009
jueves, 5 de noviembre de 2009
Extramuros: interactuando con las visitas del cotolengo
01.30 A.M.
Respuesta de Carol emitida en el micro El Sentido de la Vida por Mengano Lapindonga, conducido por Gabriel Cimaomo, integrante del staff de “La siesta fantástica” de Juan Carlos Bettanin. (LT 10, Radio Universidad)Juan, de paradero omitido, le consulta a la Trava:
"Hola Carol, mi nombre es Juan y soy el ex de María que se comunicó con la monja la semana pasada. Te escribo porque me parece que la flaca se comió cualquiera. Es cierto que la encontré en el Facebook, le pedí admisión y volvimos a comunicarnos después de un par de años de no saber nada el uno del otro. Recordamos los buenos momentos que vivimos juntos y lo bien que la pasamos pero me parece que se hizo la cabeza más de la cuenta. Te escribo a vos porque supongo que entendés mejor la forma de pensar tanto de hombres como de mujeres y porque si bien sufrí mucho cuando la flaca me dejó por no estar a su nivel y se metió con el loco con el que está por casarse, ya lo superé hace rato y convivo desde hace bastante con una mujer a la que le gustan los morochos y que me valora tal cual soy. Lo que no entiendo es por qué no se jugó mientras me tuvo en vez de hacerse la víctima ahora ¿Todas las minas son iguales?”
05.11.09
02.15 A.M.
“¡Pero qué recio, Juan! Lo primero que quiero decirte es que siempre me excitaron los hombres con nombres tan contundentemente masculinos como el tuyo, particularmente los morochos como vos. Pero no te agrandés porque también me caben los rubios, los pelirrojos, los negros y algunos amarillos como Bruce Lee. Sor Raimunda dice que Dios nos hace diferencia entre los hombres, así que debo ser una diosa, porque yo tampoco.
Lo segundo es que más allá de algunos patrones culturales no todas somos iguales. Yo, como sabrás, tengo alguna que otra diferencia. ¡En qué pensás, cochino! Tengo un enorme corazón. Por eso me gustan casi todos.
Me alegro que la tengas clara respecto a tu situación sentimental pero no seas cruel con tu ex, que podrá ser todo lo flora que insinuás pero también tiene derecho a dudar y pedir ayuda, la pobrecita.
El Erudito Benito vive citando a un gallego, un tal Ortega y Gasset, que dijo: “Yo soy yo y mis circunstancias”. Y convengamos que las circunstancias de María en LLambi tampoco han sido un lecho de rosas. Así que disfrutá de tu presente y no te ensañes con la flaca, que ya tiene bastante con qué lidiar.
Pero como también te entiendo, debido a la amplitud de mi naturaleza, elegí este tema por vos y va dedicado a todas las gatas flora sin distinción de raza, credo o nación y como dice Elvi Rot, “si te suena el cascabel hacete cargo y maullá.”
sábado, 24 de octubre de 2009
Extramuros: interactuando con las visitas del cotolengo
“Hola Trava, soy Adrián de barrio Barranquitas y te escribo porque siempre me dieron mucha curiosidad las travestis. Nunca estuve con una pero varias veces pasamos en auto con mis amigos por la zona roja y en una oportunidad hablamos con una que estaba buenísima. Yo no hice nada pero uno de mis amigos si. A mi siempre me gustaron las mujeres por eso te pregunto ¿es normal esta curiosidad?”
“Papi, te recuerdo que hace tiempo dejé la calle, ahora soy una artista de clausura que busca encontrarse consigo misma tratando de hacer que su vida se vuelva una obra de arte. Así que lo único que tengo para decirte es que dejés de pedir permiso, te pongas los pantalones o te los saques, según más te plazca y que escuchés atentamente este tema que seleccioné para vos y que dedico a todos mis antiguos clientes”
jueves, 15 de octubre de 2009
La Sonrisa de Mamá
La cita era pasada la medianoche aunque la hora estaba supeditada a que La Rot, madre simbólica de todos los menganos, se durmiera. Elvira decía ser una mujer de sueño liviano lo cual es compatible con su vocación maternal, así que debían ser muy sigilosos, lo cual implicaba un gran esfuerzo tratándose de los bulliciosos, por no decir quilomberos, huéspedes del cotolengo. Sin embargo aquella noche se escuchaban provenientes del cuarto de la susodicha, sordos ronquidos que a juzgar por su estridencia no resultaba sencillo discernir si procedían de ella o del mismísimo Morfeo.
Las malas lenguas comentan que con la cena su propia hija biológica introdujo en el plato de La Rot un inductor del sueño más potente que el que su madre acostumbraba a tomar. “Eso no se hace”, acusó al aire la Trava haciéndose eco de los rumores. “Ni aún con las mejores intenciones”, acotó; como parece que era el caso, ya que el tema del complot era ponerse de acuerdo con la sorpresa que le darían a la ilustre durmiente por el día de la Madre.
“Yo tengo una propuesta muy atrevida”, confesó Sor Raimunda suscitando ipso facto un silencio abrupto en el lugar: “Fiesta de piyamas”, proclamó la religiosa como quien incita a sus compinches a realizar una picardía.
“¡Si, fiesta de piyamas, fiesta de piyamas!” gritó la Perturbada contagiándose del entusiasmo de Raimunda y potenciándolo a consecuencia de un repentino pico maníaco.
“Hermana, ya está grandecita”, observó reprensivamente la Profesora de la E. “A mamá le encantaría una fiesta sorpresa en la que tenga la oportunidad de recobrar el protagonismo social de otrora.”
¡Si, fiesta sorpresa, fiesta sorpresa! Gritó la Perturbada tanto o más excitada que la primera vez.
“Recobrar el protagonismo…”, repitió la Trava citando irónicamente a la docente. Y súbitamente inspirada por un dicho de La Rot saltó en su defensa retrucando a la profesora: “Si la envidia fuera tiña cuantas tiñosas habría”. Y aprovechando su envalentonamiento la miró de pies a cabeza y remató: “Es que con clase se nace, no se hace”. La Profesora, que desde que asumió en terapia su soltería crónica se ocupó de tener un estilo cuidado, se sintió tocada quizá debido a que sus tailleurs corte Chanel no eran legítimos, como siempre había pretendido.
“La Rot -dijo la Trava- necesita un buen par de tacones como estos”, señalando los suyos. Ocasión que, ni corta ni perezosa, aprovechó la Profesora para devolverle la bofetada: “Comparto su opinión, Guerra”, dijo la docente omitiendo concientemente cualquiera de los nombres de la Trava. “A mamá le vendría bárbaro un par de zapatos. Pero no creo que como esos”, dijo la Profesora señalando con la uña de su índice los de la Trava. “La naturaleza es sabia y a usted le concedió una talla 44 para que sus piecitos aguanten semejante trajín, en canoas como esas mami podría remar”
¡Sí, tacones 44, tacones 44! Vociferó la Perturbada con sus ojos excesivamente abiertos como si estuvieran alucinando con todos los regalos juntos.
La Trava, aguerrida como era, empinó la botella de vino rosé y cuando estaba a punto de irse a las manos, la Maga la detuvo y como para aligerar el clima denso que se había generado, batió cualquiera. “Yo le escribí un poema”, y cual “Abra Cadabra” suscitó de inmediato la atención de todos los menganos que no sabían de las aficiones literarias de la ex bruja.
“¡Sí, poema de la bruja, poema de la bruja!” Saltó por última vez la Perturbada justo antes que la Trava aprovechara la ocasión para descargar su ira vaciándole sobre su cabeza, el culo de vino rosado que le quedaba en la botella. Esta vuelta nadie objetó la intervención agresiva de Carol, seguramente todos estaban hartos de las salidas desvariadas de la Perturbada. Así que, como si hubieran matado una mosca, la Maga prosiguió: “Si quieren se los recito”. Y como el silencio otorga, se puso de pie y apelando a su memoria remota, declamó:
“Esa flor que esta naciendo
¡Plagio, plagio! Saltó el Erudito Benito citando a Ortega, Palito, el cantautor setentoso y a su cointérprete, la recordada Libertad Lamarque.
La Perturbada, sollozando, no se sabe bien si por la emoción, la actitud de los menganos o por ambas, busco en su armario el single con el tema principal de la película de Enrique Carreras y haciendo caso omiso a la consigna del sigilo, lo colocó en el tocadiscos combinado del cotolengo a todo volumen. La Rot, asustada por Palito despertó sobresaltada.
jueves, 8 de octubre de 2009
jueves, 1 de octubre de 2009
02.10.09
La idea fue propuesta por el Erudito Benito quien fundamentando su opinión en la teoría lacaniana, sostuvo que nuestros nombres son una suerte de metáfora que condensan los deseos y expectativas familiares. En tal sentido el nombre que nos asignan, en el que nos reconocemos y por el cual nos identifican, nos determina en cierto modo.
Su argumentación no recibió objeción alguna, no sabemos si por convincente o porque nadie entendió nada y como en definitiva no había otras mociones, se aceptó por unanimidad.
El problema se suscitó respecto a cómo decidirían por quién comenzar. Nadie se mostraba muy dispuesto a ser el primero en poner su nombre a consideración del grupo. Lo cual es muy comprensible ya que los huéspedes del cotolengo son locos pero no idiotas.
Esta vez la cosa se dirimió a partir de una iniciativa de La Trava, quien tras beber a pico el último trago del porrón, lo tumbó en el piso, lo hizo girar como una ruleta y dijo: “Al que lo apunte”
La botella quedó en dirección a Benito y antes de que El Erudito diera cualquier consigna respecto a cómo seguiría la cosa, la trava semi embriagada preguntó: “¿Verdad o Consecuencia?”
Benito se indignó por el giro burdo que había tomado su propuesta pero decidió privilegiar el objetivo de la técnica a la modalidad lúdica que cobró de repente.
Así que tragando saliva respondió: “Verdad”
¿Verdad que te pusieron Benito porque cuando naciste pensaron que eras bobo?, dijo la Trava recreando una infidencia de Elvi Rot, la madre biológica del susodicho.
“De ninguna manera”, saltó en su defensa la Rot, “Yo dije cara de bueno”
Benito que hasta el momento había logrado controlar su ira se le saltó la virola como a una olla a presión.
A duras penas había logrado reconciliarse con su nombre de pila después de años de terapia para que esta fulana venga a meter el dedo en la llaga. Pero como ante todo era un caballero, decidió cederle la palabra a su hermana que, como buena docente, había recabado información diagnóstica de La Trava.
La profesora de la E, haciendo caso omiso al seudónimo de Carol adoptado por la trava en un fallido intento de volverse distinguida como la princesa de Mónaco, se dirigió a ella en los siguientes términos: “Ud. Discúlpeme ‘señorita’ pero su acotación fue impertinente e irrespetuosa”. Como la trava no paraba de dar carcajadas ignorando por completo la intervención de la docente, la profesora le llamó la atención por su nombre: “A usted le hablo, José Ramón”.
Tras un breve momento de tenso silencio, La trava se abalanzó sobre la botella y de no haber sido por la intervención de La Maga que se apresuró a interponerse entre su encolerizada amiga y la profesora, la cosa habría pasado a mayores. Por suerte todo quedó en un manchón de cerveza en el tailleur de la docente que no paraba de reclamar a los gritos la expulsión de José de la institución.
El ambiente se volvió tormentoso. Un diluvio de lluvia ácida comenzó a anegar el patio donde estaban y como los menganos son una especie rara, se empezaron a brotar.
Sor Raimunda no paraba de santiguarse, golpearse el pecho e implorar al cielo piedad.
La Perturbada, aburrida de la vida y sintiéndose desplazada, bailaba a los saltos al tiempo que cantaba: “¡Me llamo Lilí, Lilí, Liliana! ¡Me llamo Lilí, Lilí, Liliana!”
La Maga Malvada cazó un sapo y corriendo tras la Perturbada la amenazaba: “Calmate tarada o te hago un trabajito.”
El Erudito Benito, esta vez no fue la excepción y se brotó como pocos. Espinas de la nuca le salieron. Parado sobre un banco de cemento y en plena excitación maníaca arengaba a las mujeres al grito de “¡Lucha en el barro! ¡Lucha en el barro!”
Y cuando todo parecía fuera de control, sucedió el milagro.
Un viento primaveral despejó los nubarrones y sobre la luna en cuarto creciente apareció Ella, Su Augusta Creatividad, e iluminando a Pai Nando que permanecía inmóvil, como buen maniquí, le insufló un hálito de vida y el muñeco animado comenzó a cantar. Obviamente alucinando, los menganos se calmaron y se pusieron a escuchar:
jueves, 24 de septiembre de 2009
jueves, 17 de septiembre de 2009
Tormenta de Estrellas
Por aquella época ya mostró su fuerte carácter resistiéndose a que le cortaran el pelo y convenciendo a su hermana bajo amenaza de amanecer pelada uno de esos días a que le hiciera permanentes caseras de modo de emular el afro de Jimmy. También le hurtaba las plataformas a Elvi Rot, su madre que allá por los finales de los ’60 y principios de los ‘70 vestía muy a la moda.
Verlo sacado, asido a una escoba cual guitarra eléctrica conectada mediante una soga a la heladera como si se tratase de un gran buffle, lejos de resultar gracioso provocaba reacciones de alerta en su madre y de miedo, cuando no pánico en su hermana. De todos modos, en aquellas ocasiones habían optado ambas mujeres por no interferir ya que las veces que lo intentaron sólo provocaron que los alaridos de Benito en sus covers a capella de Hendrix se hiciesen oír por todo el vecindario.
Cuando el 18 de septiembre de 1970 fallece el guitarrista, el entonces púber Benito sumido por primera vez en una profunda conmoción entendió que los ídolos son de barro y tras su duelo durante el cual se rapó a navaja, se abocó de lleno a la lectura de los filósofos existencialistas que marcaron a fuego su vida.
Por su parte La Perturbada además de pegar recortes en su álbum de figuritas era una adicta al cine. La Trava, que no era una gran cinéfila adoraba no obstante todo lo relacionado con la vida de las grandes divas del séptimo arte. De hecho, para uno de sus cumpleaños rindió homenaje junto a una colega a aquellas estrellas de la pantalla grande que la habían inspirado durante su infancia y juventud, justo antes de tomar la decisión de trasvestirse las 24 horas.
Esta afición compartida por ambas fulanas hizo que pronto entablaran amistad pasándose horas enteras intercambiando anécdotas sobre estas actrices que les aportaron la cuota de brillo y glamour de la que carecían en sus mustias existencias.
Para celebrar el aniversario del nacimiento de la Garbo, la Trava y la Perturbada alquilaron un filme emblemático de “La divina” Greta logrando despertar el entusiasmo de todas las mujeres del cotolengo, incluso el de Sor Raimunda que profesaba una secreta admiración por la mítica actriz bisexual. La noticia de la proyección corrió como reguero de pólvora entre la troupe femenina que, como no podía ser de otro modo no paraban de hablar todas a la vez de lo mismo. Es que si algo tenían en común todas estas mujeres era su gran expresividad y un fuerte temperamento que las hacía sentirse un poco Mata Hari.
Harto de tanta ascendencia, afición y estética femeninas el Erudito Benito, único huésped varón de carne y hueso, brotó. Dando un portazo se recluyó en su cuarto. Las mujeres alarmadas ante la reacción de Benito entraron en un extraño estado grupal de silencio el cual fue roto a los pocos minutos cuando reapareció extrañamente producido, como en ocasiones hacía de niño. Peluca afro, blusa setentosa de su madre, rostro embetunado y escoba en mano, colocó Freedom de Jimmy Hendrix en los altoparlantes del cotolengo y completamente eufórico emuló a su ídolo de la infancia.
La Trava que a esa altura ya estaba un poco copeteada dirigiéndose a Pai Nando que yacía inmóvil, cual barman mal pagado, vociferó roncamente: “Yo quiero ser libre como Jimmy y tener tanto garbo como Greta.” Y citando al personaje de Ana Karenina, exclamó: “Dame un whiskie con soda al lado y no seas tacaño."
viernes, 11 de septiembre de 2009
jueves, 20 de agosto de 2009
21 de agosto
“No puedo ir a votar con esta facha”, vociferó La Trava en el cotolengo mientras pintaba la tercera decenas de uñas postizas de múltiples colores. Terminado este habitual menester de su meticulosa producción, abrió su documento en la primera página y con el mismo esmalte de uñas comenzó a pintar su foto.
“¿Qué hace?” Le preguntó azorada la Prof. Ciencias de la E. “Me maquillo”, respondió con total naturalidad la Trava sin levantar la vista de su obra. “Es que a cara lavada no me reconozco”, continuó Carol, como adoptó ser llamada.
Cuando terminó de laquear con vivos colores la imagen de ese joven andrógino que figuraba en su DNI, tomó perspectiva y dijo satisfecha: “Ahora sí soy yo, ¿no?” La foto había quedado como un Warhol de Marilyn Monroe.
“Señorita De la Sota, si adultera su documento además de cometer un delito se priva de su derecho a participar de los sufragios para elegir a los representantes que la van a gobernar”, adujo la Profesora Ciencias de la E.
La Trava satisfecha con su intervención dijo como al pasar: "No puedo pensar en ejercer mi derecho a votar hasta tanto no se respete otro más elemental, el derecho al reconocimiento de mi identidad."
Cuando terminó su obra la firmó al pie con una dedicatoria: "A todos los menganos como una. La Fulana". Y mostrando la foto de su DNI recién coloreada a Elvi Rot que justo andaba por ahí -recomendando fórmulas a diestra y siniestra para prevenir los asaltos, asesinatos y violaciones que se venían sucediendo cada vez con mayor frecuencia durante los últimos meses en la ciudad cordial- la Trava la miró fijamente y le dijo: “Este es apenas un documento de mi obra”. “Mi obra”, repitió señalándose a sí misma. “Así que a este documento mejor lo voy a encuadrar.”
Y mientras se dirigía lentamente a su cuarto a producirse para la fiesta de la noche en el Cotolengo, cantó emocionada y orgullosa a la vez por reconocerse como una verdadera una artista de sí misma y por sus orígenes que le dieron la fuerza para llegar a ese lugar.
martes, 18 de agosto de 2009
En la actualidad son amigas y comparten un lugar en Mengano desde donde se las oye al ocaso de cada día cantar a dúo:



